Detalles del Re-diseño del Uniforme de Wonder Woman.

Les presentamos los detalles de el nuevo uniforme de Diana, esta imagen viene en el nº5 de Justice League, pero para quienes no han leído el comic, les compartimos esta imagen. La traducción y maqueta es por cortesía de los chicos de La Justice League Incorporated, Super Dave y Hotohori03.


Clic Aquí, para ver la imagen en tamaño original.

Bueno Amigos por el momento es todo.

Nos Vemos.

Wonder Woman por Tom Monroe. Temporada. 2, episodio 2.


Hoy les traemos la continuación de la historia escrita por Tom Monroe, el primer capitulo de esta historia lo pueden leer aquí.


Episodio 2: AMAZONA.

El buen guerrero es siempre un estratega, por eso, Diana planeó cuidadosamente junto a Etta su regreso a América. De la misma selva, la desaparecida oficial Prince, llegaría a un poblado africano donde daría las primeras señales de vida. Ambas sabían bien lo que tenían que decir y hacer para que la historia resultara creíble; sin embargo, lo que ninguna de ellas previó fue el curso independiente que seguiría el corazón de Diana. Después que su avión la dejó en las entrañas de la selva, en la larga jornada hacia la civilización, la princesa tuvo tiempo de traer a su memoria todo lo vivido con Steve, y conforme tomaba conciencia, lentamente el aire empezaba a faltarle. Por primera vez en su vida le pesaba la soledad. Ella, que tantas veces había disfrutado de lugares apartados, ahora no soportaba la naturaleza si no lo tenía a él para compartirla.

Cuando cayó en la cuenta del origen del frío en su cuerpo –nunca antes había tenido fiebre- fue tarde para llamar a su avión, la vista se le había nublado lo suficiente como para hacerla caer por una pendiente hasta un barranco lodoso.

Títulos.

Atenea, ya lo hemos dicho, era sabia, por eso, cuando dispuso el diálogo con los superiores del mundo del hombre, no quiso la presencia de ningún periodista. Aunque ya en los medios circulaba la presencia de una mujer maravilla, hasta ahora, no había habido una presentación demasiado pública como para que no quedaran dudas de que era algo más que una leyenda urbana.
Así pues, todo se realizaría en la más estricta seguridad. El presidente quería una entrevista con ella y con los principales, directamente en la Casa Blanca. Hasta entonces, la Mujer Maravilla permanecía en la Base Aérea, en una zona exclusiva a la que sólo tenía acceso un número limitado de personas, entre ellas Steve Trevor.

La recordaba más alta, incluso, aunque nunca llegó a verle el rostro claramente, hasta podría decirse que más espectacular. Steve le extiende la mano a la Mujer Maravilla dándole las gracias por salvarlo.

-Coronel, no hice más que lo que el deber me pedía- responde Atenea mientras un flashback le trae de la memoria a Steve en los tiempos que estuvo en la Isla.

A poco de allí, el General Blanchestein, reúne a un grupo de personas para informar que la teniente Prince ha sido encontrada con vida en África, pero que su estado es delicado. La baja en las defensas del cuerpo de la amazona, trajo consigo un desequilibrio fisiologíco que nunca había experimentado. 


Los gérmenes con los que no había crecido, aprovecharon la confusión del organismo para tomar posesión de él. Por eso, la fiebre es ahora imposible de bajar. Los médicos del campamento donde se encuentra, temen que no resista el traslado a América.

Con escalofríos que nunca ha experimentado, Diana casi delirando, intenta levantarse para llegar a la medalla que le han sacado y que reposa en una pequeña mesa. Cuando la alcanza, cae al suelo donde pierde el conocimiento, pero no sin antes presionar el rubí que la pieza lleva engarzada en el centro. A miles de kilómetros, Hipólita recepta la señal de su hija.

El amanecer encuentra una intensa actividad en la Casa Blanca. El color de las botas de Atenea es tan intenso que no se confunde con el rojo de la alfombra del lugar. Así lo contemplan extasiados los guardias de seguridad cuando ella camina inexpugnable hacia el salón del encuentro. Al entrar, los caballeros se levantan y tampoco quedan impasibles con su presencia. El mismo Presidente deja entrever una demora inusual para ofrecer el saludo de bienvenida.

Ni un solo comentario sobre el lazo y los brazaletes que lleva puesto: a pesar de la insistencia, Atenea corta llanamente las preguntas dirigidas a su atuendo y a su persona. Su diálogo se limita a revelar la existencia de las amazonas y del interés que tienen de entrar en contacto con el mundo del hombre. Por un momento, los examinadores parecen perder la compostura, sólo el Presidente y Steve conservan un respetuoso silencio. Cuando se cumple el tiempo estipulado, la Mujer Maravilla se incorpora y pide que se alisten las cosas para su regreso a la base. Entonces el coronel Trevor, aunque no sabe porqué, recuerda el oído fino de las amazonas, por eso a pesar del tumulto que sigue a la procesión, desde atrás se dirige a la Mujer Maravilla:

-“Atenea, sé que puedes escucharme”- susurra mientras observa a Atenea que gira su cabeza para cruzarse con su mirada.-“Tienes que seguirme en esto” - agrega sin que ella asienta.- “Tres hombres de mi confidencia han dejado la comitiva y los he perdido de vista. Ya no sé en quien confiar, ahora sólo en ti puedo apoyarme”-.


 Momentos después, cuando la caravana de autos se dispone a partir, el chofer del primer coche se baja e intempestivamente balea al del segundo, que en esos momentos se disponía a subir. Al primer tirador le suceden dos más, y, al igual que en los últimos acontecimientos, se trata de personas que ya llevan tiempo en el servicio especial. Uno de ellos se acerca rápidamente al vehículo que transporta a Steve y Atenea y descarga su arma en la parte trasera donde la amazona rechaza velozmente los proyectiles. El Coronel Trevor que ya ha sacado su arma y se encuentra cabizbajo a su lado, le dice que lo que está ocurriendo no tiene sentido:

-Ellos saben que no pueden lastimarte de este modo, ¡Esto es sólo para distraernos!. ¡Tenemos que volver, únicamente el Presidente puede ser el objetivo en este lugar!- le aclara a la amazona que lo cubre mientras abandonan el automóvil.

En el interior de la Casa Blanca el Presidente se queda sin palabras cuando uno de sus custodios principales lo obliga a dirigirse al ala contraria. Afuera Atenea y Steve han llegado a la parte trasera de la Residencia y se ubican justo debajo de un gran balcón.

-Aférrate a mi espalda- le indica Marvila a Steve, que contempla asombrado cómo sus pies abandonan la gramínea verde para elevarse más de cinco metros sobre el suelo. El salto de Atenea los sitúa en las afueras de uno de los pisos superiores, y de allí se infiltran silenciosos en la Casa.

Cuando las evidencias los llevan ante la puerta de un salón privado, tres sujetos le salen al encuentro  empuñando unos objetos pequeños y ligeramente ovalados. Después de apuntar hacia Atenea, un hilo de luz sale proyectado de la extraña arma y rebota en uno de los brazaletes. La Mujer Maravilla no esperaba un impacto semejante, por lo cual es lanzada hacia una pared dónde prácticamente queda incrustada. Los disparos siguientes no pueden efectuarse porque un hombre se hace presente en el lugar y con voz firme les ordena que suelten las armas. Los tiradores obedecen en un primer momento, pero instantes despuésse recuperan y amagan para reemprer cuando Steve se encarga de reducir a uno y Atenea a los otros dos.

Sin tiempo para una presentación formal, los tres entran en una habitación protegida, para encontrar al presidente en el suelo, con dos escoltas que se desasen de sus armas ante el mandato del sujeto que se ha unido al rescate.

-¿Está muerto?- pregunta Steve al hombre que examina al presidente en el suelo.
-No, sólo dormido, preparado para la inoculación- le responde mientras examina el cuello del mandatario.

La luz del techo daña la vista de Diana que acaba de abrir sus ojos. La habitación sanitaria del dispensario africano no le resulta familiar, pero sí el rostro que gradualmente se define frente a ella: Hipólita se encuentra sentada a su lado y la mira serena.

-Las hierbas que te he dado han hecho efecto- le comenta la Reina mientras le pasa un trapo frio en la frente.

-Pensé que después de mi decisión mandarías a Beau- le responde Diana mientras pretende incorporarse.

-Definitivamente no sabes lo que es un hijo- le replica su madre ayudándole a sentarse. Diana intenta agradecerle pero sus ojos se llenan de lágrimas y entonces la Reina la estrecha en un abrazo.

-¡Cuánto duele madre!-Lo sé hija mía, lo sé…

Después de una intensa noche de preguntas e investigación, al amanecer la comitiva regresa al de la Casa Blanca y se reúne con el General, Atenea y el individuo que los ha ayudado. El caos se instala progresivamente en la asamblea porque después de lo desconcertante de los últimos hechos ya nadie confía en nadie.

-¿Cómo sé que no voy a darle la espalda sin que me dispare General?, le pregunta exaltado uno de los militares a Blanchestein que vanamente pide calma.

-Porque si acá hubiese alguien dispuesto a traicionarnos yo lo sabría- responde el extraño hombre que ha permanecido callado durante los intercambios de opiniones.

-¿Y usted quién es?- le objeta otro de los asistentes que tampoco se encuentra sereno.

-Pueden llamarme Andros. El Coronel Trevor y la señorita aquí presente –y con un gesto señala a Atenea-, pueden dar testimonio de mi eficacia, de todos modos estoy dispuesto a manifestarla frente a ustedes. Les solicito por favor que organicen una reunión bajo mis condiciones, y allí explicaré con detalles lo que está ocurriendo-. Responde el misterioso sujeto que luego abandonar el lugar sin dar más detalles.

El atardecer llega bellísimo a la residencia Trevor y Lyndsay sorprende a su esposo que dispone su arma sobre la mesa del dormitorio. Un sirviente golpea la puerta e interrumpe el encuentro notificándole a Steve que Mark Jason lo espera abajo. En la biblioteca su compañero lo aguarda de pie frente a una imagen de la mitología griega y sin preámbulos le suelta la noticia:

-Diana ha aparecido con vida en África-.

El semblante de Steve atraviesa rápidamente por diversas emociones, y al final se queda con la mirada fija en un punto, mientras una sonrisa parece emerger de lo más profundo de su alma. Por el contrario, Lyndsay que ha escuchado detrás de la puerta, conserva la misma expresión detenida en el tiempo: un rostro duro se ha instalado en su fisonomía y difícilmente la abandone en adelante.

Créditos
Próximo Episodio: PRINCESA.

En este ENLACE pueden encontrar la tercera parte de esta historia.


Nos Leemos Pronto.

AVISO IMPORTANTE

Hola Lectoras y lectores de este su blog de Marvila, hoy lamento informarles que este día 19 de enero, en USA, el FBI, cerro MegaUpload, servidor de descargas donde estaban alojados todos los archivos de este Blog, fue cerrado porque fue demandado por los grandes estudios de cine y empresas de música, por tener archivos con derecho de autor, el famoso Copiright. pero también perjudicaron a miles de usuarios que tenían en ese servidor archivos de su autoria, y por lo tanto no violaban ningún derecho de autor, pero aun así fueron borrados, y respecto a lo que corresponde a este blog, si es verdad, todos los comics que les he compartido, tienen derecho de autor, PERO, no estoy lucrando con ellos, yo NO me gano un peso por subir los comics, ni siquiera tengo publicidad en el blog, y es el caso de muchos, blogs y paginas que se dedican a compartir archivos, No lucramos con ellos, solo compartimos por el gusto de compartir. 

Las grandes empresas alegan que la compartición de archivos les disminulle las ventas, pero por favor, que tonteria mas grande, si quieren vender productos, entonces deben hacer productos que tengan calidad, que motive a el publico a comprarlos, pero no, los señores casi siempre confunden la calidad con cantidad, y saturan el mercado con un montón de productos que no llenan las expectativas del publico, y quieren que la gente gaste su dinero en cosas que en realidad no utilizan ni disfrutan (hablando de manera general de cualquier producto o servicio que ofrecen las grandes empresas).

Hablando particularmente de los comics compartidos aquí, y en el blog hermano de Vampirella, son comics que descarga gente de países Hermanos (yo soy Mexicano), por mencionar solo algunos, Colombia, Uruguay, Argentina, España y muchos otros (perdón por no mencionarlos a todos, pero ustedes comprenderán). Que no tienen oportunidad de adquirirlos en sus países... si no fuera por la compartición de archivos, muchos fans de personajes, no se enterarían que pasa con sus personajes favoritos.

Todo esto viene a raíz de la llamada Ley SOPA, que aunque no se a aprobado aun, en USA, ya se esta viendo un poco de lo que pueden hacer para cortar la libertad de expresión a través, de Internet, ¿que sigue después?,  ¿que también regulen lo que decimos en la Red?, como ya les mencione, yo soy Mexicano, y no siendo suficiente que la presión que se ejerce a los usuarios de la red desde USA, acá, también hay una iniciativa similar promovida por Federico Döring, conocida como la Ley Döring, les voy a dejar un vídeo informativo sobre la Ley SOPA, y justo bajo el vídeo, un enlace para si gustan apoyar una iniciativa que esta recaudando firmas contra la Ley SOPA.




Click- Salvemos a Internet Hoy -Click

Respecto a los Comics de Wonder Woman y La Liga de La Justicia que fueron borrados, para quienes no los tengan, prometo que poco a poco, voy a ir subiéndolos todos, solo les pido un poco de paciencia. Espero que no cierren otros servidores de descargas.

Nos Vemos Pronto con, espero mejores noticias sobre este asunto de la Ley SOPA, y mas cosas de LA MUJER MARAVILLA.

Hasta Pronto Amigos.

Wonder Woman por Tom Monroe. Temporada. 2, episodio 1.

      Hace un tiempo, publicamos aquí, en su blog de Marvila, una historia de Wonder Woman, en 13 episodios, escrita por Tom Monroe, un escritor aficionado, que es inspirado por la mismísima leyenda de La Mujer Maravilla.  Aquí el enlace a el primer capitulo de esa historia, y hoy les presentemos el primer capitulo de una nueva historia de La Princesa Amazona. Surgida de la imaginación e inspiración de Tom... ¡Que la Disfruten!.


 Segunda Temporada 

Episodio 1: CAIDA.

 El final del verano llega a los bosques de Washington DC por eso el calor ya no es tan fuerte. El cielo completamente despejado remata, junto a unos cervatillos que pastan, la belleza del lugar. Pero tempestivamente, y sin que los animales pudieran percibirlo, un viento impetuoso trae consigo un cúmulo de nubes atravesadas por rayos inusuales.

En una carretera cercana, un grupo de amigas suplican a la conductora que detenga el auto, pero la muchacha –que de golpe ha enloquecido- aumenta la velocidad. El coche se acerca a una curva que bordea la ladera, la acompañante intenta torcer el volante, pero su compañera, empeñada en lo que parece un suicidio se mantiene firme. Cuando el desenlace parece inmediato, las ruedas se clavan y comienzan a frenar en medio de un intenso humo negro hasta que el carro se detiene al borde del precipicio.

Las jóvenes no se recuperan cuando se acerca un hombre y les pregunta si se encuentran bien, a lo que responden que sí, con excepción de la causante del infortunio, que permanece en silencio con las manos en el volante y la mirada perdida en el horizonte. El muchacho, en medio de los gritos que han retomado las pasajeras, abre con el sólo roce de su dedo un tajo en la nuca de la chica enajenada, y extrae debajo de su piel una pequeña perla, que a pesar de la sangre que la cubre se aprecia de un violeta intenso. TÍTULOS.

Lyndsay lleva el cabello recogido en un moño que acentúa su elegante cuello, y se muestra radiante enfundada en un vestido color crema. Steve, a su lado, soporta que sus hermanos le desordenen el peinado después que ha brindado por su próximo matrimonio. Toda la familia Trevor se encuentra reunida en el ensayo de bodas que se ve interrumpido por un militar que se acerca y le habla al Coronel en secreto.

Etta cruza a Steve en los pasillos de un edificio de gobierno, los dos siguen su curso sin detenerse, mientras ella le explica los detalles de la reunión. Al llegar ante una fuerte custodia, después que se les ofrece los saludos apropiados, ambos entran a una sala privada. El general Blanchestein da comienzo a la sesión donde detalla la información de inteligencia de una conspiración inminente para liberar a Circe de la prisión. En el primer plano de sus preocupaciones, el general manifiesta el interrogante de que esta mujer tenga tanta importancia.

Los aplausos al unísono cubren todo el estadio de Themischira y suben hasta el cielo después que la reina corona a la nueva embajadora. Atenea será la encargada de retomar el contacto con el mundo del hombre, por eso, mientras contempla a sus hermanas, lleva el lazo y la emblemática tiara. Mientras los festejos continúan, en el borde del acantilado más alto de la Isla, Beau sale al encuentro de Diana que ha estado ausente de todo.

-Con esta actitud, realmente has demostrado que no merecías ser nuestra embajadora- le reclama Beau mientras se sienta a su lado. –Una verdadera amazona conserva la dignidad y la ubicación a pesar de lo que sienta- continúa reprochándole mientras Diana permanece con la vista en la puesta del sol.

-Nunca me canso de observarlo- le contesta indiferente refiriéndose al atardecer -Te equivocas, mi ausencia es el medio que encuentro para manifestar mi disconformidad. Si permanezco callada, entonces también me vuelvo responsable de la injustica; la ley establece que sólo la mejor debe representarnos, y la Reina lo ha pasado por alto-. Replica Diana mientras se incorpora y, después de un suspiro, se precipita en caída libre para hundirse en las aguas del mar que parecen calmarle el dolor y la bronca.

En la mañana siguiente, en la cárcel de máxima seguridad de la base, Steve se encuentra con Helena cara a cara. Ella conserva su habitual tranquilidad mientras le confiesa que los reportes sobre su fuga son ciertos y que ni él ni nadie podrán impedirlo. Trevor no le contesta y se aleja pero pronto se lleva la primera sorpresa: cuando intenta salir por una de las puertas, el guardia se lo impide y le dice que ahora es un rehén. Steve no da crédito a lo que va viviendo: uno a uno el personal de la zona –que él conoce de hace años- se vuelve contra su puesto.

En Themischira Diana se enfrenta a su madre y renuncia a su legado para volver al mundo de los hombres. Hipólita trata de detenerla con la firmeza que la caracteriza, pero la princesa le deja claro que ni ella ni nadie en la Isla podrán impedirle su partida.

-Lo más lamentable hija mía, es que no vuelves para buscar caminos de encuentro con el mundo de afuera; lo haces por un hombre- le recrimina la Reina en un intento desesperado por evitar la partida.

-Una cosa no me impide la otra madre. Pero eso tú no lo entiendes- le rebate mientras se sube a su avión. La nave se desliza suavemente y la Reina sólo vislumbra una estela plateada que se pierde en el mar. Sus ojos no pueden contener las lágrimas y su corazón parece escapar hacia fuera en busca de aire.

El general Blanchestein y sus hombres permanecen en las afueras del edificio tomado por los mismos guardias, tratando de entender lo absurdo de la situación. Repentinamente, personas en las que han confiado durante toda su vida, se han vuelto sin más en contra de su país. Un equipo especializado intenta negociar con los amotinados pero estos comienzan a disparar sin cuidado por sus vidas ni las de ellos. Helena le dice a Steve que observe, que ella va a salir caminando del lugar, y él reconoce, que a estas alturas, todo empieza a volverse posible.

El avión que Helena ha exigido para escapar, ya está dispuesto en la pista; entonces ella sale custodiada por sus mismos carceleros que se abren paso por una barrera de hombres armados, que desconcertados por lo que sucede, no se deciden a detenerlos. Al final de la comitiva va Steve Trevor, que es conducido como prisionero hacia el avión. No muy lejos de allí, el mismo hombre que ha salvado a las muchachas de precipitarse en el barranco observa la escena, y cuando se dispone a intervenir se detiene sorprendido al descubrir que una mujer ha irrumpido en la pista y corre hacia el avión que comienza a carretear.

-La Mujer Maravilla- musita el general que no comprende bien porqué comienza a tranquilizarse.

Atenea, ante la mirada desconcertada de los militares, se detiene a metros del avión que ya despega, lanza su lazo dorado que enseguida se tensa sostenido por su dueña. Las botas de la amazona se deslizan en el asfalto para evitar producir una detención brusca que terminaría partiendo el avión. El aparato finalmente se detiene, la compuerta de carga se abre y un grupo de hombres armados aparece para disparar sin piedad sobre la importuna. Y, en el preciso instante en que una multitud de proyectiles abandonan las respectivas armas, Atenea -sin soltar su lazo- coordina sus muñecas en movimientos perfectamente eficaces: ni uno sólo se realiza al azar; la mente de la amazona ha sido entrenada para ello. A ojos humanos sólo se aprecia un escudo plateado que repele una ráfaga de balas; en una mirada veloz, podría contabilizarse el impacto de cada una de ellas en el sólido metal de los brazaletes.

Al cesar el ataque, Atenea intenta adentrarse en la nave, pero Circe, que acaba de aparecer, extiende su mano y forma un campo luminoso que la repele. Tras dos intentos fallidos, la amazona, sin soltar el lazo, se incorpora del suelo y no quita los ojos de Helena.
-Por lo visto estamos en un atasque - expresa Helena Circe después que ha pesado todas las posibilidades-.

Atenea es también práctica y calculadora, e inmediatamente reconoce la situación: -Que baje el Coronel Trevor y te dejo partir.

Helena hace una señal para que suelten a Steve y éste baja por la rampa con las manos atadas en la espalda.
Mientras el avión despega, Atenea desata al Coronel que no deja de mirarla. Arriba en el cielo Helena responde a un sujeto que le pregunta por qué no cortó esa cuerda:

-Sé reconocer algo extraordinario cuando lo tengo cerca-le afirma mientras sigue con la mirada en la pista.


Por la tarde, en el departamento de Etta suena el timbre y ella, mientras se acomoda un pendiente, se apresura a atender pensando que es el chofer que viene a buscarla. Cuando tras la puerta encuentra a Diana, se funde en un abrazo con ella y le revela que sabía que estaba viva. Después que se acomodan en un sofá, y luego de intercambiar las primeras impresiones, Etta queda en un incómodo silencio cuando Diana le pregunta por qué lleva un vestido de fiesta.

En la mansión Trevor los preparativos para la boda han terminado y el novio baja por las escaleras ante la mirada Mark Jason.

-¿Estás seguro de lo que vas a hacer?- le pregunta su amigo.
-De una cosa sí lo estoy: de que jamás podré amar a otra mujer como a Diana. Al menos haré feliz a Lyndsay- responde Steve para luego salir al encuentro de su madre que le acomoda el traje.

-¡No lo entiendes!, todo este tiempo te ha supuesto muerta- le refiere Etta a Diana con voz suplicante que se encuentra de pie mirando por la ventana.

-Sólo han pasado tres meses, no existe manera en que pueda entenderlo- le refuta Diana con la mirada todavía fija en el horizonte. Para un corazón como de ella -de una sola pieza- resulta casi imposible comprender que un amor se termine tan abruptamente, por eso simplemente concluye que no ha existido nunca.

El cielo limpio y brillante de Washington es el marco perfecto para el sí que Steve y Lyndsay se intercambian frente a sus familiares y amigos. Y el mismo cielo, también es testigo del avión invisible que sube a toda velocidad hasta una altura impresionante. Desde allí, luego de poner el control automático, Diana se lanza en caída libre y se deja caer tranquilamente con los ojos cerrados. Después de un trayecto, su mirada se abre de golpe y sus brazos se disponen para controlar las corrientes de aire y descender suavemente. Al llegar a tierra, sus piernas se flexionan para contrarrestar el impacto y sus dos manos se apoyan firmes en el suelo, levanta la cabeza sacudiendo el cabello de su frente y con el rostro endurecido permanece con una mirada nueva, como si fuera otra la que hubiese aterrizado.

Créditos
Próximo Episodio: AMAZONA.


En este ENLACE pueden encontrara la segunda parte de esta historia.


 Nos Vemos.

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